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Elige la Incomodidad al Resentimiento

Actualizado: 13 mar

Aprendizajes en las relaciones y la libertad de elegir...


Siento la necesidad de compartir mis procesos de vida y transparentar a corazón abierto mi Yo Soy.


Por eso quería compartir contigo algo muy personal que me pasó.

Tuve una desilusión muy grande: me atrevería a decir que alguien que consideraba una muy buena amiga, condicionó nuestra amistad al nivel de ayuda profesional que podría darle gratuitamente.


Esta situación me afectó profundamente, pero al final fue un regalo que me permitió mirar hacia atrás y reflexionar sobre el camino recorrido en mi proceso migratorio y que compartiré contigo en las próximas líneas.


Quiero aclarar que en esta historia no hay culposos ni culpables, sólo personas aprendiendo e intentando sobrevivir.


Para los que no me conocen, te sítuo en el contexto de mi llegada a Suiza.


Durante el primer período, sólo quería integrarme social y profesionalmente. Hacía los esfuerzos más sobrehumanos que puedas imaginarte para lograrlo.


En esa época me desvivía por ayudar, no me importaba que si me pagaban o no, quería sentirme útil, servir, y mis patrones familiares estaban "en su salsa", ya que el vestido de “pleaser” me quedaba de maravilla.


Era un pollo en tierras lejanas en busca de aprobación, de aceptación o de amor, quién sabe…


Le daba en el gusto a quien se me cruzaba por delante y decía que sí a todo, para "pertenecer" a "algo" que ni si quiera sabía qué era...


Y fue así como terminé agotada con un burnout de aquellos.


Me atrevería a decir que esos agotes sólo se viven en la migración, o tal vez la cosa es que se viven más intensamente cuando estás tratando de sobrevivir sin red de apoyo.


Y cuando tratas de encajar en algún lado o en todos lados “a la fuerza” para integrarte en un mundo desconocido, te olvidas de tus verdaderas necesidades.


Sin embrago, con el tiempo y con terapia, fui madurando y me fui haciendo cada vez más consciente de mi valor interno, y de mi valor como persona y como profesional, independientemente del país donde me encontrara.


Pensaba que en Suiza no era nadie, cuando finalmente seguía siendo Yo seguía estando para mí, siendo el todo... y créeme, eso ya es todo lo que necesitas.


Así, fui valorando el uso precioso de mi tiempo, cuidando mis energías y las baterías emocionales, aprendiendo a decir que no, escuchando mi cuerpo, eligiendo con quién estar… transitando mis emociones y tomando decisiones conscientes y en coherencia con mi llamado interno.


Me había reconectado con mi valor personal y en esa conexión comencé a sentir una cierta incomodidad al prestar ayuda de manera reiterada. Hasta que lo comprendí cuado Brené Brown lo explicó tan sabiamente en una conferencia en la cual decía: antes de responder, "elige la incomodidad antes que el resentimiento".



En efecto, estaba sientiendo una especie de rabia interna cuando hacía los "favores" de marketing poruqe tenía el tiempo libre para hacerlo y me había comprometido a ayudar cada vez que pudiera. Pero a fin de cuentas, ese tiempo libre era lo mas valioso que tenía.


Como bien dice Brené Brown: la entera idea de "yo soy suficiente" (I am enough), comienza con "suficiente" (enough > poner límites). Fue así como un día, escuchándome primero y decidiendo después, elegí la incomodidad al resentimiento diciéndole a esa persona: “no puedo ayudarte en este momento, lo siento mucho”.


Y ¡saz! como la cenicienta a medianoche, pasé, de un minuto a otro, de ser “un ángel” a una perfecta desconocida.


Sin entender mucho ese silencio y frialdad, mi mente elaboró esta historia: Te usaron.


Otros ya lo habían visto, yo sin escuchar, quería seguir creyendo en la amistad desinteresada, hasta que viví esto que te cuento…


Rabia, desilusión y tristeza invadieron las aguas de mi tanque emocional, pero ¿sabes una cosa? al final de todo estaba en paz. Había dado tanto a esa persona desinteresadamente por más de 3 años, realmente con las ganas de ayudarla, hasta que detecté, que con el tiempo había aparecido esa incomodidad en mi cuerpo.


Estoy en paz por haberme elegido y haber sido capaz de poner límites y de haber elegido la incomodidad al resentimiento...


Que nadie te robe tu paz, ni tu libertad de elegir en cosciencia, escuchando tu corazón, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.


Un abrazo sincero,


Andrea

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